Le gustas a la primera

Mi amigo Eduardo lleva los últimos cuatro meses de su vida obsesionado con una chica. Le manda mensajes, le escribe correos y postea en su Facebook por lo menos tres veces a la semana. Salieron una vez, como al mes de conocerse, luego de que ella canceló cuatro citas. Desde entonces, ella responde con toda suerte de pretextos a las peticiones de mi amigo de que se vean. Un día tiene que estudiar, otro día tiene mucho trabajo y al siguiente está enferma de la garganta. Pero él, increíblemente, no recibe el verdadero mensaje: “no me gustas”.

Eduardo comparte con muchos hombres una idea muy vieja: la de la seducción. Muchos creen que una mujer es como una montaña, y que perseverando se alcanzará la cima, en este caso, la conquista amorosa. Envían flores, mandan mensajes, dedican canciones e invierten muchísimo dinero, tiempo y energía en convencer a la chica en cuestión de que son la persona ideal para ella. A veces, después de mucho insistir, consiguen que pase algo, pero casi nunca logran establecer una verdadera relación.

Yo comulgo mucho más con otra forma de ver las relaciones entre hombres y mujeres. La comparto con mi amigo Mario, un cínico muy divertido que piensa lo siguiente:

“Cuando un hombre le gusta a una mujer, ella lo sabe desde el principio. Y para el hombre, el arte está en darse cuenta. Si es así, vale la pena invertir tiempo en salir con ella, si no, obvio, pues no”.

La teoría de Mario es muy simple: hay que estar atentos a las reacciones conscientes e inconscientes de una chica para leer en ellas el interés potencial que tiene en nosotros. La mayoría de las mujeres tiene problemas en decir, simplemente, “no me gustas, no me interesas y no quiero salir contigo”. En vez de eso, lanzan todo tipo de indirectas, evasivas y tácticas extrañas para zafarse de un posible encuentro a solas. Pero muchos hombres no saben identificar esos signos y siguen insistiendo en una causa perdida.

Aquí propongo una lista de señales negativas y positivas, a ver qué opinas:

Señales negativas:

  1. No recuerda tu nombre
  2. Mira hacia otro lado mientras le hablas
  3. Tarda mil años en responder tus mensajes
  4. Aplaza las citas
  5. Mira el reloj cada cinco minutos cuando estás con ella
  6. Te deja solo en la mesa y se va 10 minutos a platicar con alguien más
  7. Habla mucho sobre su novio, exnovio, o sobre sus múltiples amigos hombres
  8. No te pregunta nada sobre ti
  9. Cuando la invitas a salir responde con frases como “sí, a ver cuándo nos vemos”
  10. Cuando le dices que te interesa, simplemente dice: “ay, me caes súper bien, eres muy lindo, pero…”

Señales positivas:
  1. Ella te da su número antes que se lo pidas
  2. Te agrega al facebook al día siguiente de conocerte
  3. Acepta salir contigo a la primera
  4. Llega a la primera cita radiante y con un atuendo esmerado
  5. Cuando salen, se ríe mucho de tus chistes
  6. Te toca el codo o el brazo mientras se ríe o te cuenta algo
  7. Te pregunta sobre tu vida y te escucha con atención
  8. Se mece el cabello cuando la miras
  9. Te mira a los labios y a los ojos intermitentemente mientras conversan
  10. Te calla con un beso mientras tartamudeas y dices tonterías (esa no falla)

¿Estás de acuerdo con estas consideraciones? ¿Crees que es posible conquistar a una mujer que no está interesada en ti desde el principio? Escríbeme y comenta con nosotros las experiencias que te ha tocado vivir con las chicas. Espero tus comentarios.

Artes marciales mixtas: sudor y adrenalina a todo

Los deportes de contacto han cambiado para siempre. Si buscas emociones fuertes, las artes marciales mixtas (MMA son las siglas en inglés) pueden dártelas, ya sea que las practiques o que sólo las mires por televisión.

Nunca antes en la historia de la humanidad habían existido peleadores tan completos, tanto desde la perspectiva físico atlética, como desde la técnica. Y si cuando miras una pelea por la televisión piensas que no es más que una lucha callejera sin reglas, piénsalo dos veces. Aquí, un poco de historia.

A principios del siglo XX, un maestro japonés de jiu-jitsu llevó esta disciplina a Brasil. Fueron los Gracie quienes desde ahí revolucionaron esta técnica y la convirtieron en la forma más efectiva de combate cuerpo a cuerpo. Durante los años 20, la familia lanzó el desafío Gracie: cualquier peleador que se sintiera capaz de vencer a uno de ellos podía competir contra él en una pelea sin reglas.

A finales del siglo, la familia Gracie llevó el reto a los medios masivos y, asociándose con un grupo de empresarios estadounidenses, creó el UFC (Ultimate Fighting Championship), una competencia casi totalmente libre de reglas que enfrentaba a peleadores de distintas formaciones: karate, lucha olímpica estilo libre, kung-fu y, desde luego, jiu-jitsu brasileño, entre otras.

Los Gracie aplastaron a sus oponentes, pese a que muchas veces éstos los superaban en talla y peso. El mundo entero conoció entonces las virtudes de ese antiguo arte marcial japonés que los brasileños habían vuelto casi infalible. Pocos años más tarde, ya cualquier peleador que aspirara a figurar en el mundo de las MMA sabía por lo menos las técnicas básicas de defensa contra el jiu-jitsu.

Hoy en día, las MMA son el deporte de contacto de más rápido crecimiento en el mundo. Cada vez está mejor organizado, sus reglas de competencia están bien definidas, las categorías se dividen por pesos y la integridad física de los peleadores se cuida en todo momento. Gracias a esto y a su espectacularidad, su expansión ha llegado a los cinco continentes.

Algunos peleadores son atletas conocidos y muy populares en sus respectivos países: Georges St-piere, en Canadá, Kazushi Sakuraba, en Japón, o Randy Couture, en Estados Unidos son algunos ejemplos.

Los practicantes de MMA son tipos de aspecto formidablemente atlético que, además, gozan de una destreza técnica asombrosa: son capaces de golpear, patear, proyectar, luchar en el suelo y someter a sus oponentes mediante llaves muy dolorosas.

Las artes marciales ya no son lo mismo. La visión fantástica que el cine oriental y hollywoodense nos sembró sobre ellas hace tres décadas ha quedado rebasada por una realidad mucho más cruda. Un entrenamiento riguroso que incluye correr, levantar pesas, practicar box, muay thai, jiu-jitsu y lucha olímpica estilo libre convierte a los peleadores en atletas formidables.

El deporte ha alcanzado tanta popularidad en México, que recientemente una televisora local ha comenzado a transmitir las peleas de la UFC en vivo y en TV abierta. Aquí ya se puede practicar MMA en muchos gimnasios, ya sea para mantenerse en forma, como método de defensa personal, o para incursionar profesionalmente en el mundo de los deportes de contacto.

Compartimos contigo un par de videos que muestran algunos de los momentos más espectaculares que se han vivido últimamente en el octágono o en el ring, alrededor del mundo.



¿Te gustan las MMA? ¿Te atreverías a retar a estos peleadores en un callejón oscuro? ¿Practicarías este deporte si tuvieras los medios para hacerlo? Envíame tus comentarios y que disfrutes los videos.

Hombres duros

He aquí una lista de grandes figuras de las MMA, de ayer y hoy, para que los busques en la red o en tu tienda de videos favorita y aprendas más sobre un deporte sobre el que vas a escuchar cada vez con mayor frecuencia:

Rickson Gracie
Anderson Silva
Fedor Emelianenko
Chuck Liddell
Kazushi Sakuraba
Jeorges St-Pierre
Norifumi Yamamoto
Mirco Filipovic
B.J. Penn
Randy Couture

Historia del baño

En nuestros tiempos, bañarse es una actividad tan cotidiana que prácticamente todos lo hacemos diariamente. No sólo nos preocupa nuestro aspecto y el olor que despedimos cuando sudamos, sino nuestra salud. Sabemos que al bañarnos eliminamos temporalmente de nuestra piel un número enorme de microorganismos que pueden causar enfermedades.

Pero no siempre fue así. El hombre antiguo, y mucho más el primitivo carecían de una cultura del baño. Todos íbamos por el mundo acumulando olores desagradables que en aquellas épocas, sin embargo, no resultaban tan molestos. Digamos que es una cuestión de costumbre. Si todo mundo olía siempre mal, pues nadie lo percibía.

Pero con el florecimiento de la civilización comenzó también la preocupación por la higiene personal. Los sumerios, tres mil años antes de Cristo, ya conocían el jabón, que obtenían mezclando aceites vegetales y animales con cenizas y ceras. La misma fórmula sirvió a los egipcios y posteriormente a los griegos y romanos.

Fueron éstos quienes desarrollaron el primer sistema sofisticado de baño. Los famosos baños romanos han fascinado a los historiadores por su complejidad tecnológica tanto como por su función social. Los baños eran centros de reunión de las élites. Los señores acudían a estos recintos, que se alimentaban gracias a los acueductos, acompañados de sus esclavos. Usaban jabón y agua caliente, como nosotros, pero ellos pasaban varias horas al día en estos complejos que incluían instalaciones deportivas.

Los romanos corrían, levantaban pesas y luchaban para ejercitarse. Después se bañaban durante horas mientras conversaban. La gran importancia concedida al baño durante ese periodo de la humanidad nunca se repitió. De hecho, durante la Edad Media las sanas costumbres higiénicas de los romanos desaparecieron casi por completo.

El perfume, que ya habían inventado los sumerios, llegó a Europa durante la Edad Media. Lo llevaron los árabes, que hasta entonces poseían la tecnología más sofisticada para elaborarlo.

Durante el Renacimiento, los hábitos de higiene no mejoraron mucho en Europa, pero el perfume cobró gran popularidad entre todas las clases. La gente no solía bañarse muy seguido, pero usaba perfume para mitigar los efectos de la acumulación de sudor y mugre en el cuerpo.

Los productos de limpieza han acompañado al hombre desde el inicio de los tiempos, pero nunca como hoy habíamos tenido tanta consciencia de lo importante que es conservar la higiene corporal. Y si bien es cierto que el olor natural que expedimos al sudar puede resultar sexualmente atractivo si es sutil, pocos pueden tolerar ese olor cuando está concentrado.

Pocas cosas refrescan tanto el cuerpo y la mente como un baño caliente, seguido de la aplicación de la loción y el desodorante. El problema que enfrentarán los hombres del futuro cercano será, paradójicamente, la falta de agua.

Por fortuna, la consciencia ecológica también ha evolucionado junto con los hábitos higiénicos, de forma que hoy en día ya existen productos de limpieza más amigables con el ambiente. Si seguimos el rumbo correcto, las generaciones venideras podrán seguir disfrutando de largos baños de agua caliente.

¿Y ustedes qué piensan? ¿El baño es importante? ¿Se imaginan compartiendo el baño con sus amigos mientras discuten de política o de futbol? Dejen aquí sus comentarios.